12.6.10

Para leer con lo puesto...


Situacion de un hotel nomade.

31.3.10

Hasta los niños lo saben...


Los barcos no flotan, andan.

Dispensar un pensamiento,
lo vulgar nos surca tan de cerca
como la tele prendida desde temprano
y hasta la última hora de nuestros días.
La información es otra cosa,
y siempre que me meto en estas calles,
siento que mejor no juego con las palabras
y menor será el acierto,
costumbre que no comulgo,
así son los cambios de opinión y los sostenes que me permiten,
leer tanto las pavadas que son un argumento noticioso
y seguir con mi pequeño mundo lleno de pequeños sabores,
donde compartir es algo sincero
y algo indispensable,
pero también esta la verdad cotidiana,
que es el suceder repetido
donde uno aveces y muchas de esas veces cae,
y despotrica porque el juego no es limpio
y todos tenemos que estar atentos,
cuidadosos, de que?
Los demás no son más que los demás.
Y el prójimo tampoco tiene más papel…
entonces busco en la desesperación,
en la irracionalidad en el abuso,
en la falta de respeto, y no encuentro las respuestas,
veo un sinfín de medios,
enteramente malgastando la calidad humana
y no me enfurezco,
me lleno de una información que va a llevar tristeza
todos los próximos días,
donde encontrarse será verse con una herida,
pero festejar que estas vivo, de la nada,
donde ahí ponen el titulo de última noticia…
Y la verdad, no la tengo.
Lo que si tengo es la boca llena de estas palabras,
las manos llenas de una sensación que me gustaría
que se entere tu espalda, y mis piernas sosteniendo un mundo inocuo, de devenires de roces frágiles y gustosos,
donde al fin terminemos de jodernos,
ligera y felizmente tantos pensamientos mutuos
y paradojas llenando madrugadas,
sin mas que llenos vacíos y besos que no te doy.
Y simplemente me dejo vencer en el impulso
de ver los treinta y cuatro músculos de tu sonrisa moverse,
ser y simplemente me sumerjo,
en un juego que desconozco, pero aprecio perplejo y reconozco convencido…

30.12.09

Ultimatum de año viejo...

El año nuevo es mañana.

Lo más simple que puedo pensar es en salutaciones,
cuentas interminables,
listas de porques y tantas versiones resumidas
de lo que cuesta un año.
Y solo estoy mirando para abajo,
para lo irrepetible,
se lo llama verazmente pasado.
Claro, todavía no termino el año…
El juego lleva solo unas horas hacia delante
y un paquete lleno de vida hacia atrás,
hacia esa mirada contemplativa
y critica que tenemos todos en la intimida de uno,
después siempre decimos cosas agradables
y mundanamente correctas,
simplemente para no dar explicaciones,
o no tener que contar la verdad
de una realidad que nos surca,
como siempre lo hace,
solo nos quejamos en la adversidad,
también es cierto eso...
Pero en estas casi dos semanas,
diez días que dura la vorágine de la festividad,
agregamos a nuestros hábitos muchísimas cosas,
entonces nuestro organismo se sorprende,
se apabulla, y reacciona…
Pasamos de pronto a una forma agradecida y llena de fe
para saludar sobre todo a desconocidos,
los buenos augurios, tomamos más alcohol,
comemos además de más cantidad,
cosas que durante el año nuestro organismo desconoce,
incluso en un término de siete días repetimos el empacho,
para ver hasta donde la necedad nos llega.
Emocionalmente todos estos productos nos modifican,
sumándole la critica obligación de hacer un balance
de lo que fue nuestra vida en un año,
donde la cronología del calendario
no nos pone en un regla justa
o ajustable,
el año va caminando un ritmo matemático indetenible,
y nuestras vidas son un devenir se circunstancias,
donde vamos reconociéndonos y averiguándonos a minuto,
lo demás es lunes tras lunes,
y el martes, el veinticuatro, el veinticinco
y una excepción que hace la regla que se llama febrero...
Tontos con este juego, nos sumergimos trescientos cincuenta y cinco días más…
En la otra vorágine que es la rutina y las responsabilidades…
Y saben que, la verdad, hoy creo que somos injustos…
Que ni estos días festivos, “reflexivos por época”,
ni las salutaciones, ni la indigestión,
la barbarie de ruidos y excesos,
el silencio y la escalera mecánica de los otros tantos días son un método, un justificativo, para seguir o detenerse,
mas bien creo fielmente en que si fuéramos menos cosmopolita
y mas humanos,
estaríamos mas cerca del piso, del amigo, del buen rato, de la verdad,
de la ilusión acorde al humano,
del poco uso de la mentira, de la sinceridad abundante,
del mundo que no tenemos,
pero es el mismo que estamos dejando caer entre los dedos,
así que simple y humildemente pretendo que al menos,
un grupo de húmanos donde me incluyo,
sea sabio en sus deseos,
y perseverante en lo que lleva el tiempo de nuestras vidas,
durante un año…
Aprendamos a cuidarnos con nosotros mismos,
hagamos de ese uso, un modo
y después una costumbre argentina…
A ver, que tan capaces somos al fin de cuentas…

29.11.09

Las migas duelen...


Caerse y levantarse, desvestirse hasta de la piel,
sortear esperas llenas de silencios,
levantarse, mirar a los lados,
al frente y relojear la propia sombra... La soledad dentro de una caja de cristal,
parece algo preciado,
pero los vidrios que la resguardan
le quitan el oxigeno.
Siempre es hermoso dar y la verdad,
es la que hace real las vicisitudes de un ser humano,
los errores del mismo,
le permiten ser tan noble o frágil,
los aciertos lo hacen de modo inverso,
pero solo se entiende este vaivén
si se sueltan las cadenas,
si realmente verdad y humano,
se dejan de pequeñas trampas propias,
y apuntan deliberada
y valientemente a un mismo punto...
todos, todos sabemos que alguna vez,
hemos estado de frente a la vida
y que hemos hecho,
cada uno encontró su escondite,
su excusa, pues bien,
que no sea lo único que nos queda…

21.11.09

Rompe nueces...


Inmersión,
palabras llenas
de oxigeno contenido,
la simplicidad me hace cada dia más endeble
y cuando no quiero llorar
pongo las palmas de la mano hacia arriba,
no es que me consuelen,
pero ese gesto me desconcierta
y pasó del llanto a la duda,
es un servicio que me presto,
solo para poder pensar
lo que siento con un atisbo de serenidad.
Salir, urgente...
comenzar el camino corriendo
es como no permitir
un haz de luz en la memoria...
hacer que no todo se plasme en la retina,
no todo lo soportaría,
también es cierto eso...
una carta en la ventana de la memoria
consternando los atisbos
que me ha arrebatado el destino,
en un juego con tan pocas
explicaciones
como la vida misma,
una salida sin urgencias
la certeza de estar sumergido
en algo mas que un juego...
es recorrer salidas,
para demorar el final...

Nota:
Los sueños que se cansan de soñarse son los que
se hacen realidad?
O el cansancio los hastió y solo pueden ser sueños?
Todo el dia me pregunto, Je…después de los domingos,
los otros días difíciles, ¿empiezan con el lunes?

12.11.09

Sensaciones de una tarde destellante...

Rapida soltura...


Un dia variamos de similitudes a una sucesion de verdades que suman mas que cuentas ingeniosas, tambien aun es ese dia, y tomamos en cuenta la soltura que nos da una decision que es absolutamente acumulativa, y algunos creen que se sigue sumando y es solo un momento de creacion, lo demas es el devenir del presente en futuro proximo, el acierto es solo un buen parmesano sobre la pasta. Y yo un humano, que hoy saborea lo simple de caminar disuelto en mi figura, admirando lo perfecto del suceder a mi alrededor, soy solo un ingrediente que se agrega al final...

1.8.09

No contar hasta tres, prespire profundo...


Felices los normales,
esos seres extraños,
los que no tuvieron una madre loca,
un padre borracho,
un hijo delincuente,
una casa en ninguna parte,
una enfermedad desconocida,
los que no han sido calcinados por un amor devorante,
los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más,
los llenos de zapatos,
los arcángeles con sombreros,
los satisfechos, los gordos, los lindos,
los rintintín y sus secuaces, los que cómo no,
por aquí, los que ganan,
los que son queridos hasta la empuñadura,
los flautistas acompañados por ratones,
los vendedores y sus compradores, los caballeros ligeramente sobrehumanos,
los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos,
los delicados, los sensatos, los finos, los amables, los dulces,
los comestibles y los bebestibles.
Felices las aves, el estiércol, las piedras.
Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,
las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
y nos construyen, los más locos que sus madres,
los más borrachos que sus padres y más delincuentes que sus hijos
y más devorados por amores calcinantes.
Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.
ROBERTO FERNANDEZ RETAMAR

23.7.09

Colgue la fiesta, guantes nunca use...


Despropósitos.

Primario, fértil,
una pequeña asistencia de purismo
dando un parámetro de circunstancia,
ya no escribo las palabras,
estoy tratando de adivinar los próximo botones
y me olvido de la barra de espacio,
retomo los márgenes que dice circunstancia
como al principio,
nada delimita los tiempos como algo exacto,
tampoco las palabras dejaran esa impronta en conclusión,
seguirá la banal curva del desvarió
que ha sido lo que le dio su primera forma
su digámosle comienzo, nacimiento, así redunda un poco,
hay un no sutil ensañamiento de tiritas rojas onduladas,
que se posan debajo de las palabras
que escupen estos botoncitos,
se están sumando lentamente,
también, nunca escribí rápido,
y creería que van a comerse a tarascones
cada letra hasta dejar un agujerito
en la pálida luz de páginas de vidrio
que tiene esta maquinita...

7.6.09

Tranquilidad...


Son solo los primeros treinta años...

19.5.09

Deambulando un mayo....


Calles dos...

Buscando que decir...
mire usted, casi se pierde
en un manotazo con caricias,
como un chiche nuevo
pataleando de alegría,
y no le gustan los pichichos
como siempre, yo varío, desvarió,
más tarde sigo con lo demás,
después imaginamos cachorritos
y nuevos menesteres,
bufandas y jengibres frescos,
caminamos pretenciosos de imitar humildad
hasta que nos cambian la ropa,
los modales sin cliché
y la palabra añejándose en recuerdos
impregnados de tonos robles y austeros,
dando saltitos con las manos agarradas
despojándose de sonrisas envenenadas
abrigando un sin fin de pretextos
antes de morir...

13.5.09

Noites boas...


Cómodamente sobrio.

Una vez más, saliendo,
por debajo, austero,
replicando rayos y flechas metálicas, infalibles,
irremediablemente repetido, justo tal vez,
aun son varias las cosas que justifico,
con las que despotrico y duermo entibiado...
donde mi copa se llena todos los días
del sabor con el que llevare el sueño
a vivir una noche entre mis sabanas,
mis sueños creo haber dicho,
ahí es donde redescubro mi fatídica condición
mi pasión en las veredas más angostas,
como en las que si uno no cuida sus pasos
ellos pueden acarrear tropezones,
cordones haciendo vaivén en mis rodillas
preguntando en mi espalda, como aun llevo
tantas cosas en el camino, sin destrozarlo...

30.4.09

Sin abril, sin un...


Viejo relator.

A veces es curioso que me dedique
a privarme de juegos de palabras,
a decir las cosas solo en contrapuntos,
tal vez es la forma mas atrapante
que concibo en este sin fin de desenvolverme,
desvestirme, para que no se vean nada mas
que las bestialidades que me justifican,
me hacen de esta manera mortal y relativa
donde al fin nadie juegue con migo,
mas bien solo con lo que como no mástiles
logren hacer de esto algo tangible, palpable,
sin la furia de una realidad, una sabienda
o en fin, algo tan mundano como mi cuerpo
sosteniendo la voracidad de las palabras
que en estos casos ametrallo en papelitos,
en los rincones que me gustaría vestir
de palabras llenas de colores,
de armonías, sin buscar como justificarme
en la maquina donde al fin
logren deshacerme de mi,
de todas estas cosas dadas al vacío
de este mundo donde lo que mas temo
de los exhibicionistas, es lo que ocultan.

17.4.09

Saludos de un pensamiento...


Desarticulado...

Rompo un camino pegado a una convicción
que no va a saber llevarme de la mano,
única forma de llevarme, si no saben enfrentarme...
así es como me fajo tan seguido,
y no tengo mano suficiente para ninguna de las dos,
pero sigo mi camino sin mayores obstáculos que los silencios
donde de pronto, no me encuentro siquiera
parafraseándome apenas sobrio
en una marginalidad disfrazada de vida cómica,
una secuencia donde dejo mucha piel,
mucha sangre si se quiere, aunque no sea visible,
una cara con paradigma, un torso confusamente agradable,
un articular felino de movimientos
donde se resguarda el humano critico
que emula mil maneras donde estar protegido
y el solo es hasta hoy su peor enemigo,
de ahí la facilidad para acabar con otros,
para montar personajes bulgares y agradables,
pero con un sutil toque de distinción,
nada que lo forme realmente, sino más bien
una manera cotidiana de defenderse, o auto atacarse
en un silencio y una sordera imperturbable
que lo protege del medio
solo por estar en un nivel de soledad
y aquietamiento que saben acorralarlo
en un sin fin de impersonalidades donde
solo no saber quien sos,
te deja libre de juzgamientos,
para rematarte en el peor personaje que realices...

Nota:
Simplemente el devenir de tantos escalones
bajando de pronto una escalera que no lleva
a encuentros, el abrazo salio hace minutos
desde la espalda, para no saber como volver
y los humanos seguimos buscando manos
que nos den forma, que nos esculpan,
con un poco mas de amor que la soledad
que nos acompaña…

13.4.09

No ser y tener todos los sueños...


Caído.com.

Un momento donde no buscar que decir,
donde el silencio ya ha ganado diez batallas,
donde todo replica en noches de augurios,
y mil soledades perdidas!
Que más palabras,
que explicar ahora...
Cuanto más ha de soportar tu alma nublisa,
Buenos Aires siempre así,
duele si te ha tocado,
y peor si no has tenido tal hermosa desgracia!

Nota:
Lo mas acorde ha estallado ya,
los brazos avergüenzan de contraerse!
Los filos agonizan de deslizarse!
Yo amo,
también muero aveces!

3.4.09

Cuando no salgo los viernes salen...


Cartas sin despedida...
A veces, mi egoísmo me llena de maldad,
y te odio casi hasta hacerme daño a mí mismo: son los celos, la envidia, el asco al hombre,
mi semejante aborrecible, como yo corrompido
y sinremedio, mi querido hermano
y parigual en la desgracia.
A veces -o mejor dicho: casi nunca-,
te odio tanto que te veo distinta.
Ni en corazón ni en alma te pareces a la que amaba sólo hace un instante,
y hasta tu cuerpo cambia y es más bello
-quizá por imposible y por lejano-.
Pero el odio también me modifica a mí mismo,
y cuando quiero darme cuenta soy otro que no odia,
que ama a esa desconocida cuyo nombre es el tuyo,
que lleva tu apellido, y tiene, igual que tú,
el cabello largo.
Cuando sonríes, yo te reconozco, identifico tu perfil primero,
y vuelvo a verte, al fin, tal como eras,
como sigues siendo, como serás ya siempre, mientras te ame.

31.3.09

Martes...


Sacándose ropas.

Si no simulo algo paradójico
temo que me venza el sueño,
que de pronto lo real este dentro de mi discurso
como algo que aventura una dicha no retornable,
pero lo que más me preocupa es la necesidad
de ver en lo que expongo algo que me subleve,
que me genere un poco de admiración al menos
y debo estar cayendo en lo mas bajo de mi juego,
eso sí, al fin solo, pesadumbre de la mañana,
que siempre me aguanta hasta altas horas
despertando los flagelos que más me erizan,
pero que a la vez me dejan descargar
una ira y un dolor inmenso,
en estos papelitos electrónicos que es donde escribo,
un libro que si no sale de esta maquinita,
no solo no se pondrá jamas amarillo,
tampoco lo va a leer nadie...
y ahí es donde el odio me corroe
si esto es lo que quiero que todos sepan,
no mi discurso bien entrenado, sino más bien
estas pequeñas bajezas que me conforman
forman y desforman a diario,
soy solo este pequeño alarido dicho bajito,
solo para que presten atención y lo oigan...

7.3.09

Historias para los que saben levantarse...


El informe del Surpa.

Doble en el pasaje, enfrente Alvarado y casi acechando de reojo
el portón de “las casitas”, camine con prisa hacia Santa Elena.
En esa esquina había un boliche tipo postal para turistas, en el mejor de los casos Japoneses y risueños, y me quedaba cierta sensación de alegría de que no fuesen Coreanos.
Mascullando y defendiendo mi posición antirracista, intentaba mostrarme las diferencias de oportunidad en todo este sketch primermundista, aunque en este caso solo fueran orientales y además imaginarios, cosa que me causo un poco de vergüenza y un contradictorio malestar.
Camine pisando esas lajas únicas y grises, a veces con toque rosa obviamente viejo y pensando, sabrá dios de donde salieron, aunque mi agnóstica realidad indicaba que siempre estuvieron ahí.
Comencé a tener mas ansiedad que de costumbre, la expectativa era enorme y a lo peor, era cuento que en ese boliche semi cerrado, fuera a encontrar a Florencio Villareal; me lo habían pintado algunos vecinos de la época, eran pocos, pero para ellos Florencio era un tipazo que sabia mucho, mas que un viejo jaqueado por el alcohol y los recuerdos; medio como un libro( a mi se me ocurría parlante) y para otros “ de barracas se la sabe lunga” todo entre colmillos amarillentos y rictus canchero.
Cruce sobre los adoquines lustrosos, parecían eternos y me acorde de Roma, pero estaban orlados de musgo y algún yuyo verde como para no desmentir los tangos. Me encontré con una ventana abierta por Santa Elena y la ochava con la cortina de enrollar a medio subir, estaba todo en bastante penumbra, después me explicaron que era por el sol, pero era suficiente para ver al único parroquiano sentado junto a la ventana abierta, pero poco.
En el corto trayecto hasta el me sorprendió su voz reseca pero clara.
- te esperaba pibe, me anduviste buscando, veni sentate.
Y con un gesto medio circular pidió otra vuelta.
- A mi lo de siempre, y vos que tomas?
Dude y pedí un café.
El patrón dormitaba en la registradora que hubiera sido la envidia del arq. Giesso: preparo el café y con paso cansino lo trajo y lleno el vaso hasta el borde, grapa Ombu leí al soslayo y tuve la impresión de que por lo menos eran res medidas dobles.
Levanto el vaso despegando el meñique, sonrío enorme y alegremente y su cara se partió en una decena de planos, haciendo más angulosa su expresión.
- salud pibe, me dijeron que sos periodista, no?
Y sin esperar respuesta, mientras yo trataba de acomodar en alguna de las sillas la valija con la cámara y los equipos, decía inclinándose confidencial,
- podes preguntar lo que quieras, yo nací acá, en
barracas, cerca del parque y del Sagrado Corazón, pero después mis viejos se mudaron a “las casitas”
- Ud. dice al barrio “Monseñor de Andrea2 que construyo la “Acción Católica”...
- Si pibe las casitas, las casitas, me cache endie!
Se hecho hacia atrás en la silla, peino los cabellos grises con los dedos, emprolijando un mechón largo y comenzó un espiche que a duras penas me permitía seguirlo; hacia racontos y predicciones sin la menor molestia, idas y vueltas, menciones a la pampa que arañaba la ciudad incipiente, contaba con orgullo de criollos, payadores y compadritos (parece que eso lo dijo después) de tropillas sueltas y de un olor a alfalfa que amenazaba con inundar el boliche.
Bebía del vaso como si tuviera todo el tiempo por delante y por detrás. Entre chasquidos de lengua y cierta satisfacción proseguía.
- te puedo contar mil historias bravas, de cuando los hombres eran hombres y no había estas siomerias diet.
Esbocé una sonrisa, pero el siguió casi sin mirarme.
- de cuando la palabra y el honor se lavaban con sangre...
(esta vez me vio el amago de sonrisa)
- que pasa no me crees?
- si don Florencio, pero...
- para pibe; acá todos me llaman el “Surpa”.
Y con una carcajada estridente, me apuro.
- sabes por que? por Sur...paredón y después canturreo bajito, je!
Se metió entre la sonrisa otro trago del vaso que yo creía interminable y siguió diciendo...
- mira, esta es posta. Eramos una barra grande y uno de nosotros, “el gallego” que se llamaba igual que el viejo, había escuchado en su casa, sin que lo pescaran, porque eran otros tiempos y don Manuel era un tipo integro, laburante y cojudo, no hablaba delante de los chicos... aunque el pibe le había salido un tigre pa’ las peleas (parece como si acá se hubiera perdido un poco)...
se quedo mirando como a través mío.
- bueno ... ah si, el “gallego”, Manolo, entendes, que era mas porteño que vos; había escuchado que el “chino”, uno mayor, que el admiraba mucho, creo que por el coraje y la parquedad, hablaba con su viejo de una mujer y una deuda de amor, y el “chino” sentía la obligación de rescatarla del rancho de otro; tenia que ir a buscarlos a un refugio de malandras, que reite de la “villa Iriarte y Luna”, que es casi un jardín de infantes.
Don Manuel le contesto serenamente, no vayas, ahí de nada te va a servir el visteo, es muy peligroso.
El chino envarado, tenso, continuo con la suya; se despidió respetuosamente y don Manuel lo abrazo en la puerta, era jinete de un zaino y con el se fue.
Atine a decir –le hizo caso?
Con un gesto pidió otra grapa y con solemnidad susurro,
- lo veo como si ayer hubiera sido, el zaino vino por Australia, agachaba la cabeza aguantando el paso, sus crines prolijamente cortadas se bamboleaban, pero no tanto como el cuerpo del chino, cruzado boca abajo en la montura.
- El gallego corrió hacia la desgracia, levanto la cabeza tirando suavemente del cabello, el disparo abría un boquete ínfimo en el entrecejo. Nunca pudo olvidarlo.
Lloro, puteo, juro y perjuro, volvió a lagrimear como hacia dentro, llego la barra y después todo fue silencio.
- lo quería mucho Surpa?
- si pero mas lo admiraba.
Se hizo un silencio, sin grapas, ni café; el sol se convertía a través de un resquicio en un puñal de polvo y luz.
- yo... disculpe Surpa, necesito saber mas de el “gallego”.
- pa’ que te voy a contar, era una luz, justiciero, simpático, pero muy violento. Mira, los peleaba a los vigilantes, claro, no era los de ahora, pero eran yuta igual y el los odiaba, nunca supe por que tanto, bah, todos le teníamos bronca, pero el los desafiaba.
- una vuelta de chico, lo fue a buscar un botón nuevo del barrio y en la puerta lo recibió don Manuel; el botón treinta y ocho en mano, don Manuel lo paro en seco –espera afuera- entro y le dijo al gallego –que hiciste!!!-
- nada papa, nada...
- me quedo tranquilo o...
- papa le juro que me busca por las palizas a los otros, yo ni lo conozco a este.
- bueno le voy a abrir la puerta, ándate...
- y fue de risa, (el Surpa sonreía) el gallego que era medio gato subió a los techos. El milico reviso toda la casa, bajo la mirada socarrona del viejo y salió. Desde el techo de canaleta el Gallego le hacia burla. Le dijo a don Manuel, hágalo bajar, y el viejo le dijo, - Ud. es la autoridad, hágalo bajar si puede. El botón se fue enfurecido, a los dos o tres días, el Gallego apareció por la esquina de la barra, andaba receloso, pero se reía hasta con los ojos; no te dije que tenia unos ojos raros, casi de gato, amarillos, verdes, no se. a veces daban miedo.
- te puedo contar cientos, pero veo que ni el café tomaste, te aburrís?
- pero no Surpa, me hubiera gustado verlo otra vez!
- como otra vez...
- es una forma de decir, viví tanto el relato...
- mira, ustedes los periodistas mucho verso, pero después no aparecen mas y yo no salgo en ninguna revista, esa ya la juno.
- no Surpa esta nota la sigo hace un toco.
- vez, en mi época hacer el toco era otra cosa, los pibes le cambiaron el sentido hasta a el lunfa, hay que joderse para entenderlos, a mi me parece que lo hacen apropocito.
Pero manya la que te canto ahora, y vas a ver como la gileria se queda papando moscas, abrí las orejas que no es al brodo.
Y volvió a canturrear bajito, mirándome a los ojos...

Che grela batile al zurdo,
que ayer parece mentira
en corte me mando un tira
con el fierro y el balurdo...
y como me hallaba curdo,
sobre el pucho me aboque
pa’ sacar limpio al goruta
que lo había catado la yuta
trabajando en societe...

Tomo un trago larguisimo y sonriendo sobradoramente se quedo en silencio.
Ya era de noche, no me di cuenta de las horas pasadas.
El Surpa ya andaba por una historia de carreros y mirándome entre la endija de los párpados decía
- vos también usas el pelo largo...
y sin escuchar, me recordaba una pelea con látigos arreadores y chatas fileteadas, en la que un tío del Gallego...
- Surpa, me tengo que volver al diario ahora, cuando lo puedo ver?
- cuando quieras pibe, pero ya que te mandaste la ranada de querer verlo otra vez (me sentí desnudo), te voy a confesar algo que no podes poner en la historia.
- yo a veces lo encuentro al “gallego”; si, no me mires con esa cara, yo chupo pero no pa’ tanto.
Atenúe, parece que mi vieja curaba algo mas que el empacho, y no te iras, pero a mi algo me quedo y aparte vos sabes que esta barrio las tiene todas, el paredón de la estación Sola, las colonias del ferrocarril, los trenes del sur y los viaductos, las calles sin salida, las placitas encerradas, dos loqueros, el Borda y el Moyano partidos por la calle Brandsen y si querías un hospital, el Rawson, aunque dicen que ahora no funciona. Y para que no te olvides nunca se ahoga en el riachuelo, los que se salvan tienen el puente barracas, el viejo.
Le pregunte cuando nos veríamos otra vez, me contesto que pronto y se largo a decir que aunque era un reo, había leído mucho en su juventud y me hablaba de intercambios energéticos,
cosa que no me quedo muy clara, lo único seguro fue que la próxima
cita seria en el mismo boliche, para partir desde ahí, hacia el viaducto de la calle Suarez.
Me despidió con un abrazo, hasta el sábado próximo, sobre las once de la noche.
En los días siguientes me sentí bastante incomodo con ese asunto de la mediumnidad, palabra mía por supuesto, y pense si el Surpa no estaría dado vuelta por la grapa y yo no fui capaz de percibirlo.
Sin embargo volví ese sábado.
Fui puntual, me esperaba de pie al lado de la mesa de costumbre; pago terminándose el vaso de un trago, y dijo alegrarse de verme y que apuráramos el paso un poco por las dudas; esta noche tenia una sensación que a su decir, le alivianaba las piernas.
Por el trayecto hacia Australia se mantuvo en silencio, cuando divisamos la mole del viaducto, dijo imprevistamente...
- creo que queda alguien con su apellido; su hermano soltero murió hace poco.
Como para si mismo mascullaba en voz baja.
- que destino extraño el suyo, el que había trepado paredones grises inalcanzables para cualquiera, y corrido sobre los techos, riéndose de todo una vez mas, se había ido del barrio dejando un recuerdo legendario, volvía a veces con su hijo, un pibito triste, los fines de mes, nunca se sabia cuando.
Unos años después llegaron noticias de un trágico final en el loquero, decían.
Ya en voz alta escupió.
- yo nunca las creí!
Ya estabamos frente al viaducto, casi debajo del borde que chorreaba agua con un gorgoteo desagradable.
El Surpa saco una petaca de chapa, sorbió corto y me la paso
- para esperar no hay como la ginebra.
Tome un trago, realmente lo necesitaba.
Nos quedamos fumando un rato, el Surpa de tanto en tanto miraba para arriba medio de reojo. Me aprecio como si rezara en otro idioma, levante la cara y entonces lo vi, su camisa blanca arremangado sobre los codos refulgía en la medianoche.
Con las piernas a caballo, sobre los negros hierros roblonados, hizo un gesto de complacencia, saludo al Surpa con la mano libre, deslizo una pierna y como un gato salto del viaducto al adoquinado húmedo.
-salute- dijo sonriente –que haces Surpa.
- traje un pibe periodista que quería verte...
- no es un periodista gil; es mi hijo, te la vendió cruzada!
El Surpa saco la petaca y bebió largamente, ocultando la cara,
- pero escúchame Gallego...
el ya no lo escuchaba; mas que acercarse, salto sobre mi, sus manos heladas me sobresaltaron. Me acaricio largamente reconociendo mis rasgos, luego apretó mis brazos y suavemente
dijo, - sos un hombre, te recuerdo la última vez, llorabas apenas, tiraste dos terrones, casi de espaldas dijiste chau campeón y te fuiste entre la garúa y las tumbas.
Yo temblaba de frío, creo, y no podía abrazarlo, estaba paralizado, el mientras tanto retrocedió de espaldas hasta donde el Surpa estaba parado, puso un brazo sobre sus hombros y desde ahí me miraba sonriendo, con los ojos entornados y brillantes.
Me acerque lentamente, las manos en los bolsillos de la campera de jean, a dos o tres pasos me detuve...
- tengo tanto que preguntarte.
- por eso estoy acá.
Soltó suavemente al Surpa, como no queriendo lastimarlo.
Sin moverme de mi lugar musite
- no sabes lo que me cuesta la vida por no entender la tuya, tus comienzos mas que el final de horror; todo el tiempo te sentiste asi, o solo te sorprendió un golpe malparado; por que perdiste el ultimo round?
Porque de chico la escuela de curas, como cura y no resulto; porque la rebeldía y el collar de peleas infinitas e invictas, porque los desafíos, porque las heridas siempre cerca y el amor, todo tan dislocado y violento y sutil y noble. Y otras peleas hasta llegar a esa, habían comido y bebido más, no pudiste rehusarte, te estaban desafiando, pesaba tu fama y el coraje.
Los primeros escarceos mano a mano te favorecieron y de pronto la furia asesina de los tres, la botella se quebró en manos de uno y salto precisa y plateada la daga en otras manos. La danza fue violenta y rápida, uno de los cuatro quedo mirando el cielo sin verlo.
Lo llevaste a la sala, donde te obligaste, en ese hospital cualquiera, a vivir la horrible agonía de quedar vivo, cuando termino la agonía del otro. Entonces las noches fueron de horror.
Entonces fue cuando olí en mi casa la entrada agazapada de la
Locura; la silla alta vacía, la negativa de empezar otra vez.
Por que dejaste que creciera sin saberlo, porque me dejaste solo. A veces en la penumbra del borda tres AM., y te encontraba despierto, la ilusión duraba poco, decías, no te preocupes petiso, estoy bien.
Simultáneamente con mi silencio bajo la mirada, hizo uno o dos pasos hacia mí, y el resplandor ígneo del faro de la locomotora del rápido constitución la Plata, también me hizo presentir algo.
El traqueteo se acercaba tronando velozmente, el silbato fortísimo y triste, mi viejo movía los labios, pero el bramido sobre el viaducto era aterrador, insoportable, temblaron los durmientes y las negras barandas del puente, los gruesos y viejos muros,
a pie firme aguantaron la embestida feroz, vibrando.
Me tape los oídos apretándolos hasta el dolor, el tren no terminaba nuca de pasar,
mire hacia arriba hasta ver el furgón de cola que se alejaba.
El Surpa intentaba sonreír con un rictus de culpa,
- disculpa a veces desaparece con algún tren... no pense que justo esta noche...
Tratando de no mirarlo me senté en el cordón, las piernas no me hubieran sostenido. Volví a mirar el viaducto silencioso y oscuro,
pense que solo había pasado un tren, pero el sabor amargo en la boca me lo desmentía.
Y recordé esa imagen, el bajando los ojos y pateando una piedrita imaginaria; me dio tanta pena como la mía, y la vos restallando en mi cabeza, chau Surpa, no vemos la próxima vez, a lo mejor suspenden el rápido y me puedo quedar con mi tigre.

27.2.09

Nomiresarriba...


No sabras...

¿Cómo seré cuando no sea yo? Cuando el tiempo haya modificado mi estructura, y mi cuerpo sea otro, otra mi sangre, otros mis ojos y otros mis cabellos. Pensaré en ti, tal vez. Seguramente, mis sucesivos cuerpos prolongándome, vivo, hacia la muerte se pasarán de mano en mano de corazón a corazón, de carne a carne, el elemento misterioso que determina mi tristeza cuando te vas, que me impulsa a buscarte ciegamente, que me lleva a tu lado sin remedio: lo que la gente llama amor, en suma.
Nota:
Y los ojos, qué importa que no sean estos ojos, te seguirán a donde vayas, fieles.

19.2.09

Revolver sin ruido...


Renegado desde el pasado.
(Vuelvo al sur)

Siempre he buscado el sur como pasaje,
como puente hacia lo inexplicable,
y nombre alguna de sus calles invocándolo,
y sus hospitales, su frontera liquida y fétida;
pero la vida me comunico con su voz enronquecida
por el alcohol y las drogas, que había olvidado dos lugares;
Y ahí la literatura se convierte en algo real,
tangible, doloroso e inerte.
Todos mis juegos seudo-literarios se convierten de pronto,
en una realidad que solo se puede escribir sobre la piel.
Yo que busque hace tanto, como veinte años,
la sombra ígnea y plateada de mi viejo muerto,
después de haber perdido el ultimo combate con la razón.
Yo que camine en esa hora incierta y peligrosa,
que aveces transcurre entre las tres y las cuatro y treinta de la noche,
pisando las lajas celeste-rosadas e inmortales,
buscando un indicio de sus pisadas felinas y sigilosas,
luminicas por su vasta sonrisa, que ya su boca que han cosido,
no vuelve a deslumbrar.
Entonces redescubro el sur como un destino incorregible,
que golpea a través de...y entonces se agiganta el dolor,
y la lucha se convierte en guerra sucia.
Por que si alguna vez volví buscando el tema perdido,
o el acorde disonante,
jamas pense encontrarlos de esta manera compulsiva y feroz.
El sur que ame con desconsuelo y valor,
del cual siempre salí indemne,
le dio cabida a mis cachorros y los encerró entre sus fauces,
a los que nunca había temido, y el gato y el torito,
fueron turbiamente apresados en el...
El gato hizo honor a su nombre y salto las rejas hacia el otro infierno
el torito sigue luchando mansamente desde adentro,
con los ojos patinados en una tristeza que conozco bien,
por una dulzura rebelde que lo rinde, lo obliga a seguir escondido
entre vidrios blindados y ventanas preñadas de metal.
El sur me ha castigado duramente,
pero soy un noble producto del barrio ancestral, que aprendió
a combatir cruzando los puentes, aveces levadizos o golpeando
en vano las puertas de un boliche que jamas volverá a abrirse.
Nada puede ser tan casual,
que en el radio absurdo de diez manzanas,
estemos el tigre y los cachorros, ninguno verazmente suelto,
los tres atados por un cordon umbilical de adoquines,
que debemos destruir.
Algun día (same day, baby) incendiaremos con alcohol
esas calles que nos aprisionan,
Ramón Carrillo, ex Barracas, ex Vieytes y Combate de los pozos,
cuando intenta mancillar a la Av. Caseros,
y sobre el viaducto gorgoteante de la Av. Suarez, nada será móvil,
y el rápido constitución la plata se detendrá azorado,
ante el vacío que la mejor técnica guerrillera hará aparecer;
y la sombra áurea y sonriente del abuelo,
pueda sacar al torito de pelo larguisimo de su encierro.
Con la camisa refulgente y arremangada,
abrirá lenta pero inexorablemente las puertas de la prisión mental.
Para ello dibujaremos un mándala de barrio,
sobre los adoquines húmedos y brillantes,
para que nos libere a los tres;
entonces el polaco volverá a decir, redivivo, que “vuelve al sur”
y nosotros habremos encontrado la paz que nunca tuvimos;
el viejo puente volverá a horizontalizarse y ningún tranvía repleto
de obreros volverá a caer en el riachuelo,
y el gato y el torito se irán en una mil cc. hacia el infinito,
y su viejo sonriera como nunca pudo,
y barracas desaparecerá del catastro y solo será un recuerdo,
para los que pudimos amarla y conocerla;
solo un sentimiento que se lleva en el furioso aullido del corazón.

10.2.09

Besos de febrero y...


Mares tejedores.

Cuan menudito el día del paraíso al descubierto,
sonrisa desenvuelta y cielos furiosos de envidia, ja! Una mejorada razón de mensaje unplugged, de sangre! Eso deja las marcas del deseo,
en los rincones de luces propias
sobre la piel brillante de besos húmedos,
y caricias que se saben ardorosas e incontenibles!
In memorian el verde francés,
que crea una puerta infranqueable en mi memoria,
en mi mar de salivas lanzadas!
Lo inconmensurable de estar aun sobre los pies,
la desproporción de la cama en resurgente, ja!
La sonrisa socarrona y la lágrima a punto de saltar
las vallas de mis pestañas cargadas de tu aroma!
Y las formas invencibles de tu nuca,
cargando mis ojos hasta perderte entre coches sucios,
en el sabor que dejan tus licores en mi boca,
en la temperatura que no puedo bajar,
y la taquicardia que aclama,
por las sedas de tus manos,
envolviendo mis plexos entregadisimos!
Así un café más,
por las cuentas a saldar,
por lo atemporal de tus viajes,
y mis piojosos sueños de caer siempre de pie!

Nota:
Aperplejado sobre los interiores de un país,
donde mi ciudad de huesos flacos hacen epicentro;
donde se come por las lluvias,
y se ama todas las tardes,
con incendios irreproducibles!
Así es la franqueza de hacer correr la sangre
sin freno de manos,
y sin luces alertas!