1.8.09

No contar hasta tres, prespire profundo...


Felices los normales,
esos seres extraños,
los que no tuvieron una madre loca,
un padre borracho,
un hijo delincuente,
una casa en ninguna parte,
una enfermedad desconocida,
los que no han sido calcinados por un amor devorante,
los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más,
los llenos de zapatos,
los arcángeles con sombreros,
los satisfechos, los gordos, los lindos,
los rintintín y sus secuaces, los que cómo no,
por aquí, los que ganan,
los que son queridos hasta la empuñadura,
los flautistas acompañados por ratones,
los vendedores y sus compradores, los caballeros ligeramente sobrehumanos,
los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos,
los delicados, los sensatos, los finos, los amables, los dulces,
los comestibles y los bebestibles.
Felices las aves, el estiércol, las piedras.
Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,
las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
y nos construyen, los más locos que sus madres,
los más borrachos que sus padres y más delincuentes que sus hijos
y más devorados por amores calcinantes.
Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.
ROBERTO FERNANDEZ RETAMAR

6 comentarios:

Nina Simone dijo...

simplemente GENIAL. Y si, lo tuve que leer todo.


un abrazo.

algonomade dijo...

Gracias nina, Un abrazo grande y suerte en el quirofano...

zezi dijo...

me encanta , me siento identificada en algunas cosas
un abraso grande
Simbra
HASTA LA VICTORIA...

algonomade dijo...

Que bueno Zezi... Un abrazo...

pinkerton dijo...

Coincido plenamente con Retama, y va de regalo previo a la llamada, un homenaje a tanta vida compartida en tan poco tiempo.

A LOS JOVENES DE AYER

Tuve ganas de llorar al saber que te apagaste
Que te habías dejado vencer
Que te habías entregado sin disparar ni un solo tiro;
De esos tiros que siempre fueron de ficción
De prosapia literaria
Pero no de muerte real y traicionera.

Muchas veces sentí el frío de tus huesos
como un algo que me llegaba,
y tal vez ahí, sí
supe que estabas perdiendo la partida,
entendí por vez primera y definitiva
que los Dioses No Existen,
y que nada ni nadie nos puede hacer felices
si Nosotros Mismos No Queremos Ser Felices.

Escuché una vez más Coraçao del Gran Egberto
Y cerré para siempre la puerta;
Me guardé lo mejor de tus días
Y olvidé lo peor de tus noches;

Y estabas ahí,
con el firmamento acorralado
negando la ternura de la prosa
buscando una razón que no termine en Barracas al Sur
Y estabas ahí,

Ahí, sí,
Pero dónde, cómo; (adiós Gran Julio, adiós a todos)

Donde vos ya sabés,
En ese lugar adonde nunca más se vuelve.

Un gran dolor
Una tristeza de ayer
Un pentagrama vacío
El regusto agrio de un vino viejo.

Y Estábamos Todos,
Y Casi Nadie.

Los Que Fuimos
Y Los Que Nunca Mas Seremos.

La Avenida Jujuy, El Poeta Maldito, San Telmo, Negritonetto, la Maga, Fontanita, la Trabucco, Rayuela, Bebé Rocamadour, Lili Babs, Alrededor de Medianoche, El Jazz, Los Discos, Los Poemas, Las Noches, Los Dibujos, Pippo, Roberto Blues, La Comedia del Arte, Los Fideos Caseros, La Locura, El Teatro, Los Chicos, Los Amigos, y La Vida Que Simplemente Transcurría.

Buenos Aires, Julio de 2004.

Para Vos, para que sepas que siempre van a estar conmigo.
Un abrazo, Ireneo Pinkerton.

algonomade dijo...

Estamos al alcance de las manos ireneo querido. Un abrazo.