30.12.09

Ultimatum de año viejo...

El año nuevo es mañana.

Lo más simple que puedo pensar es en salutaciones,
cuentas interminables,
listas de porques y tantas versiones resumidas
de lo que cuesta un año.
Y solo estoy mirando para abajo,
para lo irrepetible,
se lo llama verazmente pasado.
Claro, todavía no termino el año…
El juego lleva solo unas horas hacia delante
y un paquete lleno de vida hacia atrás,
hacia esa mirada contemplativa
y critica que tenemos todos en la intimida de uno,
después siempre decimos cosas agradables
y mundanamente correctas,
simplemente para no dar explicaciones,
o no tener que contar la verdad
de una realidad que nos surca,
como siempre lo hace,
solo nos quejamos en la adversidad,
también es cierto eso...
Pero en estas casi dos semanas,
diez días que dura la vorágine de la festividad,
agregamos a nuestros hábitos muchísimas cosas,
entonces nuestro organismo se sorprende,
se apabulla, y reacciona…
Pasamos de pronto a una forma agradecida y llena de fe
para saludar sobre todo a desconocidos,
los buenos augurios, tomamos más alcohol,
comemos además de más cantidad,
cosas que durante el año nuestro organismo desconoce,
incluso en un término de siete días repetimos el empacho,
para ver hasta donde la necedad nos llega.
Emocionalmente todos estos productos nos modifican,
sumándole la critica obligación de hacer un balance
de lo que fue nuestra vida en un año,
donde la cronología del calendario
no nos pone en un regla justa
o ajustable,
el año va caminando un ritmo matemático indetenible,
y nuestras vidas son un devenir se circunstancias,
donde vamos reconociéndonos y averiguándonos a minuto,
lo demás es lunes tras lunes,
y el martes, el veinticuatro, el veinticinco
y una excepción que hace la regla que se llama febrero...
Tontos con este juego, nos sumergimos trescientos cincuenta y cinco días más…
En la otra vorágine que es la rutina y las responsabilidades…
Y saben que, la verdad, hoy creo que somos injustos…
Que ni estos días festivos, “reflexivos por época”,
ni las salutaciones, ni la indigestión,
la barbarie de ruidos y excesos,
el silencio y la escalera mecánica de los otros tantos días son un método, un justificativo, para seguir o detenerse,
mas bien creo fielmente en que si fuéramos menos cosmopolita
y mas humanos,
estaríamos mas cerca del piso, del amigo, del buen rato, de la verdad,
de la ilusión acorde al humano,
del poco uso de la mentira, de la sinceridad abundante,
del mundo que no tenemos,
pero es el mismo que estamos dejando caer entre los dedos,
así que simple y humildemente pretendo que al menos,
un grupo de húmanos donde me incluyo,
sea sabio en sus deseos,
y perseverante en lo que lleva el tiempo de nuestras vidas,
durante un año…
Aprendamos a cuidarnos con nosotros mismos,
hagamos de ese uso, un modo
y después una costumbre argentina…
A ver, que tan capaces somos al fin de cuentas…

6 comentarios:

Palla dijo...

Muy feliz año!
Y que el nuevo sea uno, mas que el año, para poder reconstruir los sueños perdidos
Saludos!

algonomade dijo...

Gracias palla, gracias por andar siempre por aca, que sea de esos años que no esperabas, por lo bello y productivo. Abrazo...

nuxis dijo...

Me gustó mucho este texto. Gracias!

algonomade dijo...

Bueno nuxis, en placer que asi sea. Gracias por pasar.

M dijo...

Hola! nunca había visto tu firma, quién sois?

algonomade dijo...

Hola M, soy un humano, llamdo martin, yo tampoco habia visto tu firma, quien sos...