29.10.08

Doce lunes despues...


Apenas vaciando un florero.

No es un juego esto sin velos
y menos con la boca seca,
pero ya no tengo agua en la heladera...
también siento la presión sanguínea golpeando fuerte
techos que solo van a saber romperse.
Una catástrofe que no va a desatarse
pero que si sabe como dejar huellas,
rastros no encontrables mañana por la mañana
una sucesión de devenires ácidos
y un muchachito pensando mucho
en todo lo que le pide a este mismo
que ya tiene la espalda vencida de estupideces,
que sabe responder, pero tiene la mochila llena
entonces no solo alcanza con barajar
y dar de nuevo
no hay juego, no hay otro,
es este hartado, el mismo de siempre
diciendo no intempestivamente,
rehusando una partida donde el final solo él lo sabe,
de ahí la dicotomía, el quiebre de cintura
nada queda al vacío, por eso mismo
muchachito agoto las cartas
y sabe decir que este juego también se agoto,
sin una cuota de soberbia, nada más que un final cantado...

24.10.08

Cuanto cuento...



Crazy Wine.
(para los que traspusieron el frío umbral de la demencia)

Ella caminaba metida en un andador gris y de madera; no era un bebe rubicundo aprendiendo a caminar. Decían que tenia alrededor de treinta y cinco años.
Ella decía que su pelo era ensortijado; claro la falta de espejos justifica la autocrítica; estaba absolutamente pelada a cero y su cabeza pequeña y azul, contrastaba siniestramente con sus ojos negros, enormes y abstractos.
Solamente se acercaba a los demás a la hora de las comidas: no podía sentarse sin ayuda y no la pedía, por eso le acercaban el plato hondo y metálico, que ella apoyaba en al madera superior del andador, comía con las manos, arrojando diariamente, los gastados cubiertos de madera lo mas lejos posible. Comía y gruñía, aunque todos sabían que hablaba, casi siempre con velocidad inaudita.
La comida espesa y oprobiante, resbalaba por su gastado jumper de lana, que usaba aunque fuera verano; cuando acababa con su pegajosa ración,
Pedía vino a los gritos, aunque sabia que solo le darían agua; bebía con desesperada convulsión, hasta ver el fondo del jarro abollado y luego entre sollozos. Gritaba que nadie podía engañarla.
- vino, solo vino, quiero vino; no entienden descerebrados - casi rugía entre sus pequeños dientes, filosos y sucios.
Este escándalo se repetía almuerzo y cena, entre las risas soeces de sus compañeros; a la tarde tomaba el te con pan viejo, con cierta elegancia que se diluía en la masa húmeda y viscosa de la “sopa” que hacia al ahogar el pan , en el jarro de te.
Después de la cena, donde se reavivaba el rito cotidiano, venia la negación aunque no tan estridente como los primeros tiempos, a engullir las policromaticas pastillas.
Se dormía al instante como ajusticiada, aunque así era en realidad, por los medicamentos que alguna enfermera, con perfil de guardiacarceles le administraba y obligaba a tragar en su presencia; vieja loba, sabia de todos los trucos variados, escupirlas, esconderlas bajo la lengua y siempre escupirlas.
A la mañana, bien temprano, un enfermero fornido y pesado, levantaba su liviano cuerpo y lo introducía en el andador y así andaban los días, como su carrito siniestro.
Pero ella empezaba el día, que nunca supo cual era, con una muletilla que musitaba y que le había ganado el apodo de la “novia del indio”
–violencia es mentir- decía mientras sus negros ojos relumbraban en la mañana gris y seguía mascullando hacia los jardines, en busca de un banco de piedra y maldecía por no poder sentarse. La escena se repetía por la tarde, pero tenia un final mas feliz!
Generalmente a esa hora lánguida, aparecía un hombre que también tenia algo irreal en la mirada de sus ojos amarillos a la luz del sol. Su pelo largo y plateado acompasaba su paso con movimientos felinos, y la buscaba con premura por los jardines.
Casi siempre traía sucios envoltorios que ella esperaba con cierta ansiedad dislocada. Era su única visita, pero “fiel como el mal aliento”
Y así era.
Alguien se acercaba ya con paso lento; bajo su brazo había un paquete de diarios usados, pero para ella, todo brillaba plateado y ceniciento, como en una aparición pagana.
Arrastraba el andador con premura y horribles torsiones de su cuerpo delgado, afanosamente.
- Tiger, viniste- decía con voz tenue. El la abrazaba suavemente, le acariciaba la cabeza rapada, le besaba los ojos y mentía (o, no), - tenes el pelo hermoso Julia, hoy no hay humedad, sin embargo tenes rulos alucinantes...
- Tiger, viniste...
- como siempre mi amor, y vas a ver que te traje...
- dame, dame!
- Ya, mi vida – y presuroso desataba el paquete de diarios viejos, sobre el césped amarillo-verdoso.
Solo el sabia como pasar esas cosas; había un par de aros, una tanga limpia, sin planchar y un enorme botellon de vino, cubierto por una especie de lona amarillenta.
Julia quería los aros, el abrazándola tiernamente la sacaba del andador y la depositaba sobre un banco de piedra del jardín, le colgaba los aros, como quien viste a un bebe, extendía la lona amarillenta sobre el césped raído y solo después sacaba la botella de vino negro y la desfloraba hundiendo ferozmente su dedo en el gollete.
- Tiger, vamos a beber juntos...
- No princesa, vamos a iniciar un viaje que nos llevara a un lugar donde el vino no esta loco y nadie pide cerveza rubia, sin que los cielos le caigan encima.
Le dio de beber como a una criatura amada y detestable; seco sus labios violáceos después del trago y le dijo con voz cavernosa
- intenta acostarte sobre la alfombra- y la ayudaba sosteniéndola por las axilas pegajosas, con dulzura y firmeza.
- Dame mas vino Tiger – reclamo Julia con los ojos brillantes y dilatados.
- Hay tiempo nena, solo tenes que recostarte sobre esta lona, que convertiré en alfombra voladora.
- Pero entonces no mentiste, esta es la alfombrita que nos dejara viajar en paz; vos me dijiste y ahora no me acuerdo cuando.
- Si negrita; cuando hayamos terminado el vino, mejor dicho, cuando lo acabes, te acostare sobre ella y veras que fácil es volar.
- Volaremos sobre los muros y las rejas Tiger?
- Si mi vida, así será.
Julia se acostó sobre la lona mugrienta, su cabeza azul brillaba al igual que una sonrisa, que por fin nacía en su boca, en su rostro demacrado. Sus manitas crispadas no se apartaban de sus caderas, el se recostó a su lado y entonces ocurrió...
La alfombra levito suavemente.
- vamos Tiger, volemos.
- Eso intento, nena.
De pronto todo se precipito, voces estridentes evidenciaban la histeria de los captores y el olor adrenalinico impregno el aire.
Los enfermeros los rodeaban, alguien pidió – envuélvanlos en la lona, para evitar los chalecos, por ahora-
Afuera quedaban un montón de diarios viejos, un botellon de vino vacío y un estuche que podía ser de aros.
El pabellón de castigo, los recibió entre alaridos y soeces frases; de nunca mas los muros quedarían abajo-
Daba pena pensar obnubilados y sollozantes que afuera siempre estaba la libertad.

19.10.08

Cada cuanto...


Siete domingos.

Paso de a dos películas en mi cabeza,
aturdo el silencio lívido,
enrojezco mis ojos de no fijarlos,
la pregunta frecuente me frunce el seño,
y cada vez que se revuelve mi estomago
prefiero simplemente mirar hacia fuera,
y después de conseguir una respuesta en meses,
no logro conformarme, con un no.
Sigo fervientemente las fallas de mi memoria,
procuro siempre volver por las mismas veredas,
para no olvidarme de nada,
y siempre me pregunto de donde es que vuelvo,
pero no es cierto, nunca me fui de ningún lado.
Habrá nostalgia de eso,
o solo es un recurso para evitar respuestas,
un hábito imperturbablemente intimo
donde adormecer revelaciones innecesarias,
un sobrecito de respiros, para mezclar en la angustia.
Y solo por hoy prefiero reír a carcajadas
sin emitir un solo sonido, sin muecas, sin agitación,
hasta que me duela la panza y el cuello,
a ver que mueca sala hasta desconcertarme,
a preguntarme hasta cuando, no…

Nota:
Sentado al borde de una silla desfondada,
mareado, loco, casi vivo… (J.C.B.)

14.10.08

Despues de seis dias de tormenta...


Pintando como un espejo.

Animal vencido que aun no sabe retorcerse,
busca alivio entre libros y bares con mucho barullo
no sabe si debe emborracharse o soportar la sobriedad
de un depresivo que no concibe aceptarse,
fuma de a dos marcas, bebé tanto whisky
como tenga de dinero y algún café también,
pero se rodea y merodea en un susto ambiguo,
ama las pizzerias antiguas con mucho aceite,
camina las mismas calles como un perro
que lo pasean obligadamente y agradece no perderse,
usa las últimas horas de la noche para sincerarse
o coger, solo depende la compañía,
abusa a menudo del volumen de su equipo de música
es de barrer muy poco el living y mucho menos el cuarto,
solo lava el baño para visitas importantes
o después de un desastre biológico sanitario,
sabe alimentarse nocivamente, con sabores fuertes
basado en grasas, quesos, huevos y pimienta, todo con pimienta,
tiene una gran variedad de recursos,
todos limitados por el mismo punto; que es su propia experiencia,
ya que ni siquiera a terminado el primer año del secundario,
dado que aun debe dos materias,
es un cinéfilo desarmado,
ya que no ha visto grandes clásicos nunca,
también se lo puede llamar fotógrafo en decadencia
o estático, ya que no hace fotos hace un año,
sin dejar de amar hacerlas,
se regocija viendo el reflejo de la pantalla lleno de letras
en su copon de vino negro,
como una hermosa foto que no esta sacando,
un desdoblado pintor post inviernos,
ya que solo pinta en octubre unos cuadros dantescos
si respetamos él titulo que le dimos antes,
un respetado gastronómico por su oficio,
un tan hacedor de equipos, como de fábulas
que lo defienden de la vorágine
donde gana el dinero para su sustento,
un perplejo enamorado de su gato
solo por ser negro, dócil y único,
alguien que si sabe guardar silencio,
cumplir una palabra hasta el dolor más ocio,
un animal aun inconcluso, dado que se plantea
una impersonalidad que logra corroerlo,
llevarlo al hostil lugar de un laberinto auto creado
donde no logra reconocerse,
no sabe dónde dejo las manos que lo hacen
y defienden fervientemente de el mismo
un no-personaje,
y sí un animal llamado humano, con un nombre y un apellido
que lo diferencie de una masa,
un resto de humanidad que solo va a cuidarlo.
Animal vencido para renovarse, para romper el personaje.

10.10.08

Camastros para dormir con sueños desesperados...




Ud. –
Que cosas no pueden faltar en una cena?
Su almohada –
Pan, vino, alguna salsa, con velas mejor,
no soy muy pretenciosa, me importa lo que como en si,
y con quien lo hago
Ud. –
Me gusta que me miren a los ojos
Su almohada –
Pero eso es muy peligroso,
es decir, se pueden instalar allí.
Ud. –
Asumo el riesgo, ya que es mutuo.
Su almohada –
Mi abuela te diría que sos un comunista tupa maro, jajaja
Ud. –
Mmm, si.
Su almohada –
Yo solo quiero sentir sin espacios ni tiempos, el amor es otra cosa, lo se.
Ud. –
Que es lo primero que haces después de hacer el amor?
Su almohada –
Iba a decir fumar un pucho, pero lo primero es manifestar que me rendí en los brazos del otro.
Siempre hay un espacio de silencio y de inacción.
Ud. –
Buen momento.
Su almohada –
Como si siguiera existiendo dentro del otro que es yo,
y que aun está dentro mío.
Ud. –
Vos te das cuenta que somos un par de letras
y son las dos de la mañana y seguimos aca?
Su almohada –
Me tiembla la boca por besarte.
Ud. –
Bueno, la verdad que la esencia, puede ser veneno para unos
y viceversa para otros…
Su almohada –
Como me tomarías ahora ?
Ud. –
De frente,
te envolvería con los brazos,
Su almohada –
Mmm…
Ud. –
Uno a lo largo de la espalda y otro en la cintura
y en la cola, contra mi cuerpo,
Su almohada –
Recorro poco a poco tu cuello con las manos,
acaricio tu pecho,
Ud. –
Buscando tu piel, la columna de tu espalda
contra mi mano, que la recorre,
Su almohada –
Siento tu respiración, e intento no despertarte
Ud. –
Tu nuca, tu pelo, tu olor, éxtasis...
tu boca, tu saliva, tus axilas, tu respiración,
Su almohada –
Te toco los parpados con la punta de la lengua,
te miro, te admiro
Ud. –
Tus ojos vidriosos,
tus parpados tratando de taparlos,
pero también quieren mirarme,
Su almohada –
Vos sabes que estoy
Ud. –
Te beso, me gusta tu lengua,
su humedad, la temperatura de tu boca,
Su almohada –
Sentís mi olor y sonreís entre dormido
también rió
Ud. –
Tus manos que me aprietan por ahí, en algún lugar,
sentir que juntas las piernas,
tu piel, tu sonrisa, estas colorada,
Su almohada –
Te beso suave la boca
Ud. –
El deseo es algo que nos deja atónitos,
sin poder detenernos,
Su almohada –
Muerdo tus labios,
los toco con los míos,
Ud. –
Te alzo y te beso, te reís, te sostengo,
me rió, te miro, te sonrojas más,
te desnudo lentamente,
Su almohada –
Bajo despacio, beso los huesos de tus hombros,
mientras recorro con mis manos el costado de tu existencia,
Ud. –
Y me das lengüetazos, y yo también
sabemos que será irreparable,
Su almohada –
Me deslizo suave a tu ombligo beso tu vientre,
muerdo los costados de tus piernas junto a tu sexo,
Ud. –
Quiero ver los músculos de tu cuerpo contraerse en un orgasmo
Su almohada –
Beso sobre tu sexo, y vos sentís,
lo rozo con el mentón
y morís por que llegue a cada rincón,
Ud. –
Paso mi mano por tu espalda y por tus parpados,
te acaricio el cuello,
Su almohada –
Pero vuelvo a tu boca, te miro,
me siento sobre vos, casi sin moverme
y quiero que me pidas que me mueva, que te haga sentir
y no respondo
Ud. –
Bajo entre tus senos,
te acaricio la panza, la cadera, el pubis,
Su almohada –
Hasta que entiendes que estamos en un movimiento perpetuo
te sentas, tomas mi espalda con tu manos,
yo sigo sobre vos y vos muy adentro mío,
Ud. –
Me llevas en sensaciones nunca recorridas,
me arma y desarma,
Su almohada –
Nunca puteaste a alguien porque sentís que la amas…
Ud. –
Solo espero el sonido de tu cuerpo, descansando sobre mí...
Su almohada –
Yo solo que no te despiertes, por que no encontraras consuelo…

6.10.08

Atardecer de un domingo...


Fracturado.

Descartar, volver,
me amplifica en un campo sin márgenes
predeterminados, una sensación que me carga
en absoluto de un frío vertebral casi inexplicable,
una carta rota que explica simuladamente
un último devenir que pide justificaciones
a varias voces, varios míos desacertados
en los porqués que arrastro sin silencios, pero aun así
extremadamente vacíos de explicaciones,
no callarse en estos casos no implica
que una omisión sea una trampa,
es una lista interminable de omitidas medias faltas,
entonces recapitular me pone en lugares
realmente llenos de corrosión, raspones y mismos etc.
Donde mi poca capacidad de,
me limita a que no se sepa nunca todo en su real magnitud
muchas veces no tengo él epilogo de mis madrugadas
en las frágiles retinas de la memoria,
tal vez si los contextos, pero suelen perderse
gran cantidad de detalles mañana por la tarde
que es el mejor horario para despertarme...
para esa etapa ya aprendí que preguntar
no genera soluciones fehacientes,
ya que el resto cargaba con una dicotomía importante
respecto de su estado y aceptación de lo sucedido
puesto que así es como lucho en saber tantas veces
cosas que nadie sabe, otras tantas llevo en la boca
una secuencia que no debo contar, no debo abusar
de los hallazgos de la memoria,
aun así sea muy memorable todo,
soy un animal prácticamente nocturno
que no sabe desaprovechar su limitada condición,
en fin, es uno de los pocos juegos
que me quedan con vida, en esta parafernalia sin recreos
en la que estoy no sutilmente sumergido...

1.10.08

Me lo dijieron el siglo pasado...


Y aun es cierto,
el lujo es vulgaridad...
Imagen: El Tomy.

26.9.08

Bares...


Sin presagios.

Cartas, una carta a la ayuda,
un lugar donde dejar de estar atado
a las malas costumbres donde la ausencia de colores
se transforma en faltas,
en olores fuertes que impregnan él oxigeno
y son solo imaginaciones acertadas,
convicciones disfrazadas donde se agota la negación,
pero es ahí donde nace la temperamental
transgresión donde suelo caer siempre en mis mismas trampas,
donde de pronto el cuarto donde tengo que moverme
se ha achicado progresivamente y temo no encontrar la puerta,
temo tantas cosas que ando de espaldas,
no para que algo me sorprenda,
sino más bien por que no quiero ver nada de antemano,
una de las cualidades de la cobardía, temer a tener miedo, je, je!
Desnudez inimaginada, andar dejando tanta intima sinceridad
en cartas sin papel, sin tinta, hasta que la termine
y me anime a imprimir el hartazgo
que trato de descifrar en estas líneas,
y mas bien trato de no imaginar mas en silencio, de ahí que salto
a escribir vorazmente, una descripción a priori de lo que esta
tomando por asalto mi garganta y parte de mí pecho,
yo solo me animo a tomar whisky y malas decisiones, ja!
Hasta que algunas veces me cegó y pido un canal de desatinos
donde los errores no sean de notarse y pueda revolear
todos estos fantasmas y malos hábitos lo mas lejos posible,
y poder volver, dejarme un poco mas cerca la próxima vez,
para no tener que justificarme en tormentas o amaneceres oscuros...

21.9.08

Simplemente...


Intitulable.

Una queja de silencio tras mi oído,
maneja las manos de un fantasma que conozco bien,
que bien conoce las formas de mi espalda,
donde tiene devoción en dejar susurros,
pequeñas frases llenas de olores fuertes
y aun así agradables, donde empiezan todos los juegos,
este por particular tiene, que ya no quiero,
que mi habito esta viejo, cansino y malhumorado,
y de todos modos algo me provoca una curiosidad infernal,
una necesidad de ver algo mas haya de mis básicos límites,
pero es la última excusa que vengo repitiendo
sin sol en los resultados, igual tampoco uso
nubes negras, prefiero sinceramente las tormentas...
donde realmente si veo míos dando vueltas, estallidos,
pequeñas formas de reconocimiento, donde nada me queda
pero son muy mías, aun dejando un lindo vacío por recorrer,
una obstinada sucesión donde siempre caigo
lleno de ambigüedad, y una esperanza tonta como todas
para reaparecer sentado, atonito, parafraseando
una lista interminable de posibles mal manejados,
hechos trizas en una noche donde apure las cuerdas
de esta garganta áspera y no sé que decirme antes de dormir
y se regenera él círculo, por que no me voy nada a dormir,
quiero escuchar eso que no puedo decir,
entonces me revuelvo, me busco, me embriago
a ver si no es por niño, y si por loco que al menos
me digo la verdad, pero el alcohol me excita
y luego me duerme inmediatamente,
y además nunca recuerdo lo que digo en una borrachera,
ni siquiera lo que hago, en fin, será la próxima noche,
esta noche...
o ninguna de estas que se pasan de largo el peldaño...

12.9.08

A Saber...


Lento animal nocturno.

Cacería entre el culpable y la culpa
de un ego mancillado en los mismos vidriosos ojos
por donde transcurre este relato,
el luto permitido y un egoísmo que desconozco
hasta que me pega fuerte en la sien,
y debo bajar la cabeza, no mirarme fijo por un rato,
aveces soy capaz de pegarme
cuando me dejo caer tan bajo,
pero la simple aceptación de la realidad
ciertas veces me da un asco interminable,
vergüenzas de esas que dan escalofríos,
contorciones si se quiere,
entonces no me queda mas que enfurecerme,
llenar el recuerdo de puñalitos dando latigazos
en los recovecos donde estaba el polvo de tu esencia,
de donde no va a sacarte ningún corte por severo que sea,
y de todos modos siento amarga la saliva cuando te pienso
ya libre al fin, libre de mis tormentos,
caminando un domingo al mediodía,
con una sonrisa y un hombre que no es
este hombrecito que soy,
y me duele la boca, el entrepiernas,
soy un herido, un auto herido
que se acaba de reconocer en esta condición,
y estoy rabiosamente dolorido,
se me caen las piernas para delante y giro turbulento,
no sé dejarme caer para que esto no se termine
antes que me lo merezca,
pero también descubro que no te podré llamar,
no quiero que me cuentes tus paseos matinales,
me moriría al teléfono, seria muy grotesco,
pero no aparecer me da una sensación
que no-tenia prevista esta vez,
como cuando todas las partidas las gana él más noble,
ahí es donde me quedo sin cartas, sin velos...
no tengo comparaciones con tu persona...

27.8.08

Madrugadas, recetas y...


Cartas de chocolate

También desvarían
las manchas en los ojos
en los tintes de la voz
un tiempo rompiéndose
en pasillos, desvanes
y trucos de hemoterapia...

un vestigio también deja la hoja en blanco cuando sale...

El Gomia Franchute, jeje...

25.8.08

Divagando...


Convergencias.

Hacer una pequeña lista de cosas
que aun pudiesen
dejarme incomodo
del mi mismo que no combato,
como dejar crecer
la panza y algunos granos
para el verano,
el gas abierto,
la puerta sin llave
el paquete de puchos
sin arrugar
pero vacío,
la fuente vacía en la heladera,
la canilla haciendo ritmos
irrepetibles,
el botón del baño
mal cerrado,
mis mañas debajo de la almohada,
mis manos en los bolsillos de otro,
la billetera vacía
como una lanza de medianoche
que pueda salvarme la vida, jua!
tantas listas como recuerdos
me queden sin mojar,
en el café con leche que no tomo,
las medias lunas dándose vuelta
sin tetas, sin ganas,
mama quemando
las milanesas de la infancia,
papa rompiendo púas
y manos amigas,
tantos silencios haciendo cola
por un abrazo escuálido,
mi Marte hecho mierda
de sábado por la noche,
la ginebra ya se acabo
y yo nunca acabo adentro,
debería callar un poco menos
y no decir greguerias,
que chipi chipi
se durmió de costado,
que te quiero y no se como se hace,
aun así
somos la misma sombra,
el mismo no mito,
desmitificando
las mentiras de algún borracho
que me quiere mas que yo...

27.7.08

Algunos domingos son como...


Patos cazadores.

La similitud de peligro
en lo hipnótico
de un río manso,
una pequeña tregua
que no aconseja
relajarse demasiado...
repone cabezas,
desajusta idem´s
porquerías y aplausos que caminan
saludando espontáneos,
si salgo y tiro servilletas,
aun así caminando felino, audaz,
desconcierto algunas baldosas
pero no los pies,
los ojos restallando
como vidrieras,
iras y desenfrenos compartidos, rotos...
solo si no te has salvado
de una suma de omnipotencia,
déjame escribir una línea putrefacta,
perpleja en el sopor rancio
con el que salen tus mentiras
llenas de colores bipolares,
las vergonzosas insignias
desglosan la próxima pobre calumnia
que se abraza espantosamente
con las sombras, muere,
y crea un emblema
cargado de desgracias ajenas,
donde simplemente preferiría matarte...

24.7.08

Un pasado...


Cegando trenes.

Ojos y cueros
en las manos del desencuentro,
vaciando botellas
tejiendo sustos
y amordazando caricias,
quitándole ruidos
a las sombras de la cabeza,
que siguen haciendo
carreras de triciclos clonados
a los asesinos del tiqui-taca,
robándole pulgas
a los perros de la calle,
bebiendo leche fresca
a los pies de los paredones
de baldíos mugrosos,
no sin antes
apropiarse de las migas de pan
que el abuelo guarda
en los bolsillos,
tejiendo bufandas
con los hilos de la conciencia,
para que el invierno
de la locura
no las sorprenda desabrigadas,
aullando culpas,
asesinando madrugadas!

Nota:
Abriendo y cerrando libros sucios,
haciéndolos puerta y colectivo
también sucios,
como un juego de excusas
y abrazos descentralizando
los miedos del cariño,
las fobias de quererte demasiado!

20.7.08

Un amanecer...


Obstinado.

Destapa papeles,
mancha mesas,
un mocoso con desenfrenos viejos,
maniatando bares, camas,
pasillos interminables,
baños llenos de ganas de salir rapidito.
Un mensaje siempre guarda un pensamiento calculador,
lleno de hábitos que corren más rápido que la sorpresa,
aun divino tesoro que puede cambiarnos
de vereda rápidamente.
Desencontrarnos de ese pendejo que nos mantiene ágiles.
Nunca cambian las manos que hacen nuestro paso,
solo se cansan.
Destapar papeles solo para llenarlos
de agarradas con mi lengua,
mis retorcijones son los que manchan las mesas,
las caricaturas que soy después de perder las tapas,
por no cerrar los papeles de mi lengua disparando
un sulfuro cargado de esta,
mi ignorancia,
para poder pasar por debajo de algunos puentes...

16.7.08

Un tiempo...


Aberraciones.

Buscar hablar con la hora,
ya se sabe que el reloj no da respuestas a esta altura…
y después de todo suena lógico, ¿cierto?
Ayer un hombre estuvo por más de dos horas
mirando, contemplando a otro
que en la vereda de enfrente a el,
estaba reuniendo hojas y la suciedad que habitaba
en lo que se puede llamar el frente de su casa,
que vale destacar que es un lugar ajeno a su propiedad,
este observador se preguntaba que tipo de preguntas
no tendría aquel hombre que destinaba horas de su vida
a la ignota tarea de despejar un lugar publico que el mismo
más allá de la tarea realizada no le daría ningún uso,
sabia que no era nada de sentido común, ya que en esta ciudad
esta casi mal visto…
después de librar su imaginación, despejo de las suposiciones
a la supuesta mujer del barredor, tal vez cabía mejor la opción
de una aterrante soledad, o la falta de luz, como para la radio
una tarde de opresora y entretenida televisión, o por que no leer,
ya que una tarde cerrada y nubosa no dejaría entrar claridad en su casa de pequeñas ventanas…
Al cabo de llegar a despejar la vereda y hacer un prolijo montículo sobre la zanja, casi ya dos casa de distancia de su puerta despintada sin manijón ni timbre, este hombre se mete en su casa, luego de haber frotado la escoba fervorosamente en el árbol del vecino,
Que vale aclarar que es del estado, pero al estar frente a su entrada, este como todo ciudadano considera que no solo es su responsabilidad, sino que le pertenece, cosas de la idiosincrasia argentina…

11.7.08

Siempre escribo...


Cartas no.

Gracioso,
nunca escribo lo feliz que me pone
la noche más suave,
nunca escribo suave de todos modos.
Pero aun tengo algunas preguntas
que me dejan quieto durante horas,
sin reprimirme, pero absorto,
lleno de silencios helados,
duros como vidrios...
La verdad no sé con que palabras se escribe,
si todo esto no lo es.
Sin dudas, de todos modos,
no dejaría de garabatear entonces.
Parece no caber la desgracia de mi voz
en letras tan pequeñas
como las que he aprendido a escribir,
la sutil franqueza con la que me dejo desflorar
en un juego íntimo y exponente,
como creer que así es como escribo mis poemas,
catarquico medio de no permitir
que la locura termine de colonizarme,
y la muletilla de ponerme trágico u oscuro,
onírico y febril, para que no me queme demás la boca.
Y siempre, siempre me quedo esperando
a que se haga bien tarde,
me dejo sumergir en la somnolienta hora de la madrugada
donde los ruidos se pasean dormidos,
silenciosos, a veces, cerca de mi cuerpo
de mi propio silencio asustando lo que no puedo tocar...
condición humana a la que no tengo modo de evitarme...

7.7.08

Entre cuadros...


Siempre comida fría.

Otra vez barajar, pero no dar las cartas,
es bueno el juego donde los ojos son de otro,
yo siempre me mezclo, de eso me hago lo que soy,
y con todos esos veedores leo lo que escribo,
cuando solo me dejo en un rato sucumbir dulce,
variar entre los pliegues de algo razonable
que sabe como hacerme bajar la guardia
y siempre, siempre buscar la espalda de los espejos.
La verdad que cada vez que lo pienso, me sonrió cómplice,
son muecas que rearman una cara que se aburre
de las displicencias, que conforman
el montón de gentes que me rodea temporalmente,
tal vez, son solo mis cuentas, mis augurios y desaciertos,
pero me gusta jugar con estas sumas,
me provocan una irremediable sensación de curiosidad,
subir, bajar, estar sentado e intentar agacharse,
los seres humanos podemos hacer imposible cualquier cosa,
somos esa raza que no sabe por que, pero que participa siempre
que haya más de dos minutos, sobre todo si se puede mostrar, je.
Y por cierto, me falta una carta, oiga, me falta una carta!
Es tan normal querer jugar en cualquier condición,
siempre y cuando el humano sienta chances de victoria, que triste.
No es que lo mío sea la aventura de competir, el deporte, no,
juego por que no llevo mas que perder, es una buena aventura,
y sinceramente, en la última partida perdí el miedo,
y había creído que ya no me prestaría a nada de esto,
y aquí me ven, desafiando la nada,
a ver si consigo un poco mas de ella…

3.7.08

Un silencio tambien...


Suma huesos.

Un día de felicidad
que te cueste la vida,
otro que pague,
una sorpresa a desenvolverse
policromatica, atemporal, inexorable
y alguien diría juego,
yo por lo menos, je!
Dale la vuelta a la tortilla
antes que se queme la cocina,
que se abra la sartén al medio,
sino me caigo, me pierdo
en una mecedora de alambres de púa,
en la cama de clavos sin limpiar,
al lado de mi conciencia,
bajo tu manto de sombra
en los pliegues de tu sombrero,
en los trabajos bajo tu pollera
sin las manos limpias,
en los ojos de vidrio, je!
Y en una de esas
es solo una atemporalidad,
una cama y otra y otra,
una sucesión de ardores infernales,
de sueños sin asesinos,
de juguetes pródigos
de sudor, de sangre,
así se ha de callar mi silencio!

Nota:
Mal callado, entre abierto en un sueño,
en la boca de los ojos,
en los oídos apretados
de contarse los dedos hasta que falte uno, je!
Hasta que la cuenta no sume,
no rompa vidrios, ni sales de emergencia!